Los mundos de Julio Verne

<< Nací en Nantes, donde discurrió toda mi infancia. Hijo de un padre medio parisino y de una madre bretona por completo. Yo he crecido rodeado por el movimiento de una ciudad marítima comercial, punto de partida y de llegada de largos viajes. Recuerdo aquel Loira, del cual, a través de sus puentes, se unían sus múltiples brazos. Sus muelles atestados de cargamento bajo la sombra de los grandes olmos. Aún no existía la vía del tren, ni el tranvía tampoco.

Los buques permanecían atracados en dos o tres filas, mientras que otros remontaban o descendían el río hasta el mar.

No habían por aquel entonces barcos a vapor, o se veían muy escasamente. En ese tiempo, solo llegaban a puerto los pesados barcos a vela de la marina mercante. ¡Cuántos recuerdos se agolpan en mi memoria!

En mi imaginación, yo escalaba por sus obenques, yo me izaba hasta sus jarcias, yo me aferraba a la punta de sus mástiles.

Mi gran deseo hubiera sido atravesar la temblorosa plancha que los mantenía unidos al muelle, y poder colocar un pie sobre su borda. >> (*)

Leyendo los apuntes de los cuadernos manuscritos por Julio Verne, expuestos en el museo que lleva su nombre, en la que fue su ciudad natal, encontramos esta referencia.

La imaginación del joven Jules fue espoleada por aquel entorno donde vivió sus primeras aventuras, como la que tuvo ocasión de compartir con su padre y su hermano menor, Paul: descender el río Loira en bote para descubrir por primera vez el mar, a la edad de 12 años.

El puerto de Nantes era un lugar al que llegaban cargamentos desde los confines del mundo y del que partían expediciones a lugares remotos, que sin duda no pasaban desapercibidos para la mente de aquel chiquillo.

Muchos de los detalles que más tarde aparecerían en sus novelas, están inspirados en los paisajes de su infancia.

Todas esas vivencias, sumadas a un interés desmedido por la geografía y los avances científicos de su época, dieron como resultado la extensa obra de este gran literato. Sus novelas más conocidas pertenecen a la colección de Viajes Extraordinarios, formada por 62 títulos reagrupados en 47 volúmenes. Entre ellos, podemos encontrar historias que seguro habremos leído, o al menos nos serán familiares, como 20.000 leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la tierra, Miguel Strogoff o Vuelta al mundo en 80 días.

Tal y como él mismo explica en sus escritos, siempre escribió con la finalidad de divulgar el interés por la ciencia, a las generaciones de jóvenes de todas las épocas. De hecho, ha inspirado a muchos científicos que posteriormente han reconocido que se basaron en sus novelas para hacer realidad sus inventos.

<<Los libros en los que he insertado profecías sobre los descubrimientos más recientes de la ciencia no han sido, en realidad, más que medios tendentes a un fin. Le sorprenderá quizás saber que no me enorgullece particularmente haber escrito sobre el automóvil, el submarino, el dirigible, antes de que entraran en el dominio de las realidades científicas. Cuando he hablado de ellos en mis libros como de cosas reales, ya estaban inventados a medias. Yo me limité simplemente a realizar una ficción de lo que debía convertirse después en un hecho, y mi objetivo al proceder así no era el de profetizar, sino el de extender el conocimiento de la geografía entre la juventud, revistiéndola de la manera más atractiva posible. Cada hecho geográfico y científico contenido en cualquiera de mis libros ha sido examinado con mucho cuidado y es escrupulosamente exacto»

Otra de las características especiales de Julio Verne fue su decidida vocación por la literatura,  abandonando la que hubiera podido ser una vida cómoda en el despacho de abogados de su padre. Ésto le acarreó una serie de enfermedades causadas por las dificultades económicas en sus principios como escritor novel, al no poderse procurar una sana alimentación. Trabajaba a destajo, sin preocuparse demasiado por su salud. Se ajustó con su editor una entrega de tres obras por año, lo cual nos da una idea de su enorme capacidad productiva.

Estamos hablando del segundo escritor  del mundo traducido a más lenguas, tras Agatha Christie. Verne ha sabido despertar en  jóvenes y mayores, ese interés al que se refería en su carta. Y podemos asegurar que todo ese universo que él creó en su imaginación, comenzó en su niñez, gracias a los estímulos que recibe de su alrededor. Esa fuerza estimuladora no le abandonaría nunca, y es la que consigue contagiar a sus lectores, quiénes serán los futuros inventores que han proporcionado tantos adelantos al mundo.

En mi opinión, ésta es la principal virtud de Julio Verne, y la que nos muestra como una persona con una vocación firme, en este caso en la Literatura, puede llegar a transformar una sociedad, inspirando positivamente a generaciones futuras. Todo un reto para los tiempos que corren.

Os dejamos un el trailer de una película ambientada en esa época y en la que los inventos tienen un papel protagonista ¿La conocéis?

Un saludo desde la buhardilla

(*) Traducción libre Jesús Romero.

Imagen destacada: https://www.telesurtv.net/

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