La imaginación me lleva, una y otra vez, volviendo  sobre nuestros pasos, a un lugar que hemos visitado durante estas vacaciones, y que no se aparta de mi mente. 

Tras Don Mariano, un genio olvidado, en el que descubrimos una persona, ahora os acercamos a un punto de nuestra geografía en el que hemos conocido de primera mano un oficio en extinción.

Se trata de un enclave minero situado en el corazón de la Sierra de los Ancares, en el Bierzo leonés. Su nombre, como el de la mayoría de minas, corresponde al de una mujer, seguramente querida o amada por el fundador de la prospección. En este caso se llama «Pozo Julia», en el municipio de Fabero. 

Acudimos a media tarde hasta sus dependencias, donde fuimos recibidos por dos antiguos mineros encargados de realizar la visita. Se llamaban: Juan y Chencho. 

Esta mina de carbón ha estado en funcionamiento desde principios de los años cincuenta y hasta los noventa del siglo pasado. 

En su interior no solo atesoraba el preciado combustible negro, si no que, tal y como nos fueron relatando con sencillez y grandes dosis de emoción, está repleta de anécdotas y vivencias, algunas realmente duras y descarnadas, protagonizadas por aquellos trabajadores. 

rubenmanueco.blogspot.com

La crudeza y la penalidad  con la que debían enfrentarse a diario a su trabajo, consigue ponerte los pelos de punta en  momentos como en el que Juan va explicando de qué manera colocaban los soportes de acero que aguantaban el peso de la mina, mientras escuchaban fuertes crujidos que amenazaban con derribar el techo  sobre ellos. 

Bastantes mineros perdieron sus vidas a causa de los derrumbes. 

Aquel día, dio la casualidad de que nos acompañara como visitante, un antiguo minero junto a su familia que nos contó con lágrimas en los ojos, el día en que de milagro se salvó de una explosión de grisú que acabó con varios de sus compañeros. 

Impresiona conocer a personas que han vivido tan cerca la muerte, la verdad. 

Además de visitar las instalaciones donde puedes conocer de primera primera mano las herramientas y utensilios que gastaban, así como los vestuarios y el gabinete médico, un grupo de antiguos mineros voluntarios, han realizado una reproducción a tamaño real de una de sus galerías, en la que puedes observar de cerca cómo era,  sin exagerar, la dureza de este oficio, hoy ya prácticamente extinguido. 

Estos valientes mineros luchan hoy contra algo mucho más duro y cruel: El olvido de la memoria. Solo el tiempo dirá si consiguen hacer que perdure. 

Una visita altamente recomendable si estáis por la zona. 

Se me ocurren algunas historias sobre  mineros, pero en especial, recuerdo dos obras muy entrañables para mi. Una, es esa película que ves cuando eres niño y se queda grabada en tu memoria.  Se titula»Que verde era mi valle» (John Ford 1941). Y la otra es una novela, «La ciudadela», escrita por A. J. Kronin, que narra las experiencias de un médico en la cuenca minera de Gales. 

Saludos desde la Buhardilla.

Os dejo algunos fragmentos de la película. 

Imagen portada: rubenmanueco.blogspot.com

Más información:

http://www.aytofabero.com/pozo_julia/

http://rubenmanueco.blogspot.com/2013/09/pozo-julia-en-fabero-del-bierzo.html

http://www.elbierzonoticias.com/frontend/bierzo/La-Espera-Del-Pozo-Julia-vn24874-vst1505


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