Allá por el principio de los años 80 del siglo pasado. (¡Madre mía! Dicho así que lejos queda) Cuando era todavía un chiquillo de 9 años junté todos mis ahorros y un domingo en que, como de costumbre, dábamos un garbeo por la plaza Redonda de Valencia, con mi familia, compré mi primera radio. 

Recuerdo que la adquirí en la calle, a un vendedor de raza negra de aquellos que entonces  comenzaban a aparecer por nuestras ciudades. A los críos nos llamaba la atención por lo exótico, pues, aparte del Rey Baltasar, no habíamos tenido contacto antes con personas africanas. 

La radio no era de las típicas de bolsillo, sino que se trataba de un <<pedazo de auriculares >>, más grandes que los que llevan los chavales ahora, con el receptor incorporado. Su color azulón no me entusiasmó demasiado, pero pronto me acostumbré a él. 

Mi madre me decía que con aquel artefacto en la cabeza por casa, parecía un marciano recién aterrizado. 

Lo cierto es que aquella compra que hice, me abrió a un mundo para mí antes desconocido: El mundo de la radio. Allí,  con paciencia, y dándole a la ruedecita que seleccionaba las emisoras, podías encontrar de todo: Música, programas de humor (me acuerdo con cariño de Gomaespuma)… Incluso aprendía idiomas, puesto que también disponía de banda  AM (hoy en día para un joven, ésto suena a chino, seguramente), y por las noches, me permitía conectar con la BBC de Londres o con la RAI italiana. (Después iba soltando palabros a mis amigos en italiano que se quedaban muy sorprendidos).

Por coger, aquella radio cogía hasta la emisora de la policía Local de mi barrio, y me encantaba jugar al espía, hasta que me quedaba dormido. 

Pero, si he de escoger entre todo lo que podía escuchar, sin duda me quedaría con las radio novelas (¡Dios mío! Qué antiguo soy. Esa palabra ya ni existe). 

Había en Radio Nacional un programa que realizaba, de vez en cuando, una lectura teatralizada de alguna obra conocida. Solían ser de misterio, y se emitía siempre de noche. Creo que nada ha despertado más  en mí la imaginación como escuchar, con todos sus efectos sonoros y voces, aquellas novelas tan bien relatadas. 

Escuché, por ejemplo, Frankenstein de Mary Shelley, o las Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. 

Hoy en día, y a pesar de que en España aún no ha arraigado como en otros países, está en auge, lo que para mí llamo, la «Nueva Radionovela», y que ahora se ha dado en llamar Audiolibro. No son, ni más ni menos que aquellos relatos que escuchaba cuando era  niño. Audios teatralizados con varias voces y sonidos,  o bien simples lecturas en voz alta de una novela, leídas por una sola voz. 

Tienen la gran ventaja de poderlos escuchar en cualquier momento y lugar. En la radio debías esperar a la emisión del programa (aunque también tenía su gracia, porque esperabas con ilusión el momento de oírlo), y no había posibilidad de detener la escucha y continuar más tarde, como ocurre con las aplicaciones de ahora, lo cual las convierte en un instrumento muy cómodo de utilizar. 

Hay varias aplicaciones actualmente en el mercado que ofrecen audiolibros a buen precio. También existen páginas en Internet donde puedes encontrar novelas clásicas leídas por personas particulares y con bastante calidad. 

Recientemente he escuchado alguna  novela de Julio Verne en la página de Francisco José Calzado Fernández (audiolibros.fcalzado.es) Un profesor de enseñanza secundaria entusiasta de las Humanidades y las Ciencias Sociales, al que estoy muy agradecido por haberme hecho pasar unos buenos momentos con Verne, que no había leído desde que era un chaval. 

Os recomiendo el Audiolibro, si no disponéis de tiempo para la lectura, pues permite escuchar mientras hacemos otras faenas, como es mi caso. 

… Y para terminar quisiera recordar una película de nuestro Cine  que recordaréis los mayores, pero que invito a que también vean los más jóvenes. Se trata de Historias de la Radio. 

Saludos desde la Buhardilla.

NOTICIA:

Manteneos a la escucha…

Próximamente en «la Buhardilla encendida» os iremos informando sobre un proyecto  en el que con mucha ilusión nos hemos embarcado.


2 respuestas a «La Magia de la Radio»

  1. Avatar de El despertar de la señorita Prim. – La buhardilla encendida

    […] El tiempo lluvioso parece que también nos invita a subir a la buhardilla, dispuestos a escribir y a trabajar en el nuevo proyecto que en breve nos gustaría presentaros, como anticipamos en “La magia de la radio” […]

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  2. Avatar de Un autor novel en la buhardilla. – La buhardilla encendida

    […] venimos anticipando desde hace un tiempo, concretamente desde que publicamos el artículo de “La Magia de la Radio”, por fin ha llegado el momento de presentaros la “apuesta” en la que con ilusión […]

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